miércoles, 11 de julio de 2007

OPINIONES POSTUMAS SOBRE LA TOMA EN FILOSOFÍA Y HUMANIDADES.

OPINIONES POSTUMAS SOBRE LA TOMA EN FILOSOFÍA Y HUMANIDADES.


Revisando más o menos las declaraciones y cartas enviadas referente al tiempo de toma y paro que se extendió por 4 semanas, creo y sigo afirmando que, por más que el petitorio publicado y dado a conocer haya sido, desde todos sus ángulos, razonable y necesario para nuestra facultad, la manera de llegar a resoluciones efectivas fue en desmedro de muchos de los alumnos que pertenecemos a dicha facultad, a quienes en efecto se pasó a llevar y se ha perjudicado. Si bien es cierto, hay necesidades, como una planta mínima de profesores que den a basto para las cátedras y que además puedan estos repetir sus ramos en segundo semestre, o una participación efectiva de estudiantes y funcionarios en la toma de decisiones dentro de la facultad, e incluso la implementación de ciertos aspectos de la infraestructura, modernización de espacios, entre otras cosas; sin embargo no son necesidades que se puedan remediar a muy breve plazo, y que a mi parecer, y tal vez bajo la visión de muchos, no son suficientes para convocar y hacer efectiva una toma. La crisis de la Universidad de Chile se viene dando desde hace tiempo, y no es aparte de la crisis de la educación en general, específicamente de la educación superior. Sin embargo, los paros y tomas a los que se ha visto sujeta la facultad desde hace años, no hace, a estas alturas, que la situación mejore sustancialmente, al contrario, va creando por parte de los que estudiamos en dicha institución, y por parte de los espectadores de estas circunstancias (amigos, familiares, gente de otras instituciones) un rechazo y un prejuicio que va en desmedro de la Universidad. La politiquería y el discurso pasado de moda de la Revolución ya no tiene cabida en este actual escenario, y si bien es cierto, la educación es un derecho para quienes tienen la capacidad de llevar a cabo una carrera de acuerdo a sus capacidades intelectuales, y no económicas, el mundo de hoy es distinto al mundo de hace 40 años atrás, tal vez lamentablemente. Por lo tanto se hace necesario lograr conciliar la idea de las oportunidades con la idea del mercado, guste o no. Aunque es cierto que nunca debería haberse considerado la educación como un producto, sin embargo, así se ve hoy. No obstante esta es una crisis general, y las razones que llevaron a la particularidad de la toma de la facultad, carecen de esta significación. El petitorio no abarca acciones valóricas o políticas profundas de cambio, sino un cúmulo de mejoras en pos del bienestar de nuestra facultad. Por lo tanto no hay revolución en ello, sino, a ratos, el gastado discurso obsoleto de siempre. Es inconcebible que año tras año cientos de alumnos tengamos que estancar, detener y mal terminar nuestro semestre por causa de razones que apenas se sostienen... hay razón en esas razones, sin embargo no son razones suficientes para cerrar la facultad y suspender clases, pues de esta manera, más que ayudar al mejor funcionamiento, se ayuda al caos y a una mala consecución final de cada uno de nuestros ramos. Personalmente, no soy alguien a quien le paguen la carrera, sino que dependo de los beneficios de la Universidad para poder estudiar. Me esfuerzo día a día en ir a clases y dar lo mejor de mi para pasar los ramos. Como yo hay muchos. Sin embargo hay una amplia gama de patudos que mientras más relajo puedan tener, buscan cualquier pretexto para lograrlo. Algunos son aquellos a quienes sus padres les mantiene las carreras, así que no se arrugan al reprobar ramos, y faltar a clases, y otros se aprovecha sobremanera de los beneficios de la Universidad, sin reparar que todo significa también un esfuerzo. Muchos de esos patudos aprueban el paro y al toma, asistiendo o no (sin decir con esto que todos los que participan en la toma son de esos patudos), sin embargo una parte considerable de personas no lo aprobamos. Sin embargo no poseemos las herramientas para detener esta vorágine que se despliega y que al final no hay nada que decir, y por más que se diga algo, las cosas las deciden los politiqueros de siempre.
Mi propuesta es la siguiente:
1) Que los que estén dispuestos y al tanto de los temas que aquejan a la facultad, trabajen en adelante para lograr hacer efectivos los acuerdos, sin tener que recurrir nuevamente a movilizaciones innecesarias.
2) Que en el futuro no se vuelvan a hacer movilizaciones aisladas de nuestra facultad. Sinceramente ¿Acaso tiene alguna relevancia fundamental estas acciones aisladas? Si bien es cierto se han logrado acuerdos, relativos y aproximados, pero acuerdos, con el decanato. Sin embargo, una movilización como una toma debe responder a necesidades que no se han satisfecho ya con otro tipo de acciones, es la última instancia, no la primera, de alegato y reclamo.
3) Sobre el punto anterior, es forzoso que no se sigan produciendo situaciones así, pues el descontento por estas irregularidades (que ya se han hecho lamentablemente tradición) no es de unos pocos, sino de muchos, aunque no se manifiesten de manera muy notoria. Además, como institución, existe cierto prestigio que hay que mantener, y sinceramente a la institución no le hace bien funcionar de esta manera tan errática, menos a nuestra facultad que, además, tiene fama de contestataria, dados los incidentes constantes con encapuchados, incidentes que representan sólo a una minoría.

Montserrat Arre Marfull, Licenciatura en Historia, Universidad de Chile, Julio 2007.