Voy a comentar,
comparar y reflexionar acerca de dos películas que he escogido dentro
del inmenso abanico de comedias románticas que se han filmado en la historia de
la humanidad, especialmente en los últimos años. Hollywood es experto en ellas,
las cocina como galletas, con recetas ya conocidas. Aun así, algunas siguen
resultando buenas, otras regulares, otras muy malas, y alguna que otra por ahí,
podría llegar a constituirse en una gran comedia romántica, de esas que surgen
una vez cada cinco años o más.
Fuera de Hollywood, y aunque no lo creamos, también se hacen
comedias románticas. Y el desafío es mayor: no parecer que copian el recetario
hollywoodense. Pero, por alguna razón, pareciera que es preciso inspirarse en
ellos, con ciertos elementos ya previstos que podrían llevar a un triunfo. Tan
acostumbrados estamos al formato que nos gustan, necesitamos, los finales con
beso y rosas, y cosas por el estilo.
Las dos películas que comentaré han sido, casualmente,
vistas por mí en un período de dos días seguidos. Y a pesar de sus diferencias,
creo que coinciden en ciertos puntos. De antemano digo, que no son grandes
películas. Podrían ser hasta casi olvidables. Especialmente una. La otra, según
mi percepción, tiene ciertos elementos que la hacen superior, especialmente en
lo que respecta a las actuaciones y a la química entre los personajes.
Una es “Two night stand” (EEUU, 2014) dirigida por Max
Nichols y protagonizada por Miles Teller y Analeigh Tipton. La otra es
“Nuestros Amantes” (España, 2016) dirigida por Miguel Ángel Lamata y
protagonizada por Eduardo Noriega y Michelle Jenner.
En la primera el argumento es el siguiente. Megan, una joven
recién graduada, desempleada y sufriendo aún por su ruptura amorosa, decide
buscar una cita por internet, algo que la saque por una noche de su letargo.
Encuentra a un joven, Alec, que aparentemente está tan solo como ella, y
deciden reunirse en casa de él. A la mañana siguiente, al parecer el encuentro
no ha sido tan exitoso, y cuando Megan intenta literalmente huir, no puede
porque la tormenta de nieve más grande del último siglo ha cerrado las salidas
del edificio y, además, ha paralizado la ciudad completa. Deben asumir que,
pese a la incomodidad, deberán sobrevivir un fin de semana juntos. Por
supuesto, de un rechazo inicial, por parte de ella especialmente, a partir de
conversaciones más o menos profundas y ciertos eventos claramente de comedia,
como que ella tapa el inodoro con una hoja de revista e inunda el baño (aunque
este evento genera otro suceso que es esencial para el desenlace), se descubre
que ambos están viviendo un proceso más o menos semejante: tienen que asumir
rupturas amorosas ya consolidadas o por venir, y deben establecerse como
adultos en un mundo que les exige “ser alguien”.
En la segunda, un hombre de unos 40 años ingresa una tarde a
una cafetería-librería, con cara de despistado, y pide coñac. Bebe unos 'chupitos' y se sienta. Justo frente de él, una mujer de unos 30 años, sentada en
un sillón leyendo, lo mira. En el acto, ella se pone de pie, y se sienta en la
mesa junto a él. Ella lo saluda y lo invita a jugar, sin ninguna otra
explicación que decir que tal como los niños del parque se acercan a otros sin
conocerlos y simplemente juegan, ella quiere experimentar conocerlo simplemente
por el placer de hacerlo. Las reglas, no decirse los nombres, no buscarse por
internet, y quedar en verse otros días sin tener que usar el móvil. A partir de
ese momento, comienza una amistad que va develando las personalidades de cada
uno, y los conflictos amorosos de los cuales ambos no han acabado de salir. Lo
que parecía coincidencia, resulta que no es tanto y, además, a ambos los han
engañado sus respectivas parejas. Sin recurrir a escenas propiamente cómicas,
excepto por el amigo del protagonista, sino simplemente con la mantención de un
ambiente distendido que nunca llega al dramatismo, pero sí que contiene algunas
escenas muy bien logradas de sus personajes, la película se mantiene, igual que
la primera, en los diálogos constantes y a veces casi profundos o algo
profundos de los protagonistas. Similar a la primera película, esta también nos
muestra el proceso de asumir rupturas, tomar decisiones y, sobre todo, no
pretender ser más de lo que se es, aunque en el camino, igualmente, es preciso aventurarse
a experimentar lo que nunca se experimentó (sin exageraciones, por supuesto).
Ambas películas tratan sobre la segunda oportunidad, cuando
ya crees que la vida está más o menos resuelta, o te habías acostumbrado a
cierta dinámica, algo lo cambia todo. Pero no son los protagonistas de estas
historias los que dan el puntapié inicial del cambio, sino sus exparejas, que
antes que comience el relato, los han expulsado de sus vidas, total o
parcialmente ya. Entonces, los protagonistas, se ven lanzados a ese cambio de
lugar, a experimentar un acomodo de sus vidas, pues era algo que no veían
venir.
Por otra parte, ambos filmes nos van dando poco a poco datos
de sus protagonistas, a medida que ellos se conocen en diversos ámbitos,
nosotros vamos armando los esquemas de sus rupturas. El tema laboral es más
fuerte en “Two night stand” que en “Nuestros Amantes”, donde es poco relevante
para la constitución de los personajes y su conflicto. El tema del romance y el
sexo ocupa los otros momentos de los diálogos. En la primera tenemos algo más
de diálogo sobre sexo, y de hecho, aparece más sexo en pantalla. Aunque ese es
un elemento esencial en el proceso de conocimiento mutuo en ambas películas,
sin duda.
Por último, gustos o reflexiones existenciales, no pueden
faltar, y es la segunda película la que mayor énfasis pone en algunos pasajes, donde
se citan autores conocidos y se alude al gusto de ambos por la lectura.
Sobre las actuaciones y la química de los personajes, la
primera película simplemente destacable es la actuación de Miles Teller, aunque
el rol no representaba mayores complicaciones. Sin embargo, como pareja, no
siempre existe una química certera. Hay momentos que se dan perfecto, otros no
tanto.
En la segunda, sin duda Jenner y Noriega se entienden muy
bien en sus papeles. La química de ellos resalta bastante, y no deja de ser
atractivo el papel secundario del amigo de Noriega, interpretado por Fele
Martínez.
Qué queda después de ver estos filmes, podemos preguntarnos.
Un simpático recuerdo de unas pocas horas pasadas agradablemente. Y también,
nos permiten quedarnos con ciertos pensamientos que nos llevan a reflexionar
sobre cuestiones como ¿Es necesario vivir constantemente apasionados por algo?
¿Hasta qué punto el ‘juntos para siempre’ se ha sobrevalorado? ¿Es bueno
equivocarse y rectificar aunque parezca tarde? ¿Ser ‘mediocre’ o ‘del montón’
es negativo, en el fondo?
Por Lafayette
Por Lafayette


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