Javier Lyonnet/20 de Febrero 2015/El Observador
Para celebrar los 25 años del disco fundacional del modernismo
brasileño, Tropicália, Caetano Veloso y Gilberto Gil grabaron Tropicália 2, un
álbum que se abre con la amarga y maravillosa Haiti
Es inevitable. Los versos de
Haiti vienen a la cabeza cuando uno sube las escaleras hacia los pisos
superiores de esa gran casona celeste que alberga a la Fundación Casa de Jorge
Amado. Frente al “Largo del Pelourinho”, la vista desde la esquina domina la
explanada y se extiende por encima de los techos inclinados del casco antiguo
de Salvador de Bahía.
El sol de la tarde calienta los
adoquines de la plaza semivacía, pero aun así se pueden imaginar los sucesos
que inspiraron la canción: “una situación vivida en una fiesta de Olodum en el
Pelourinho”, resume Caetano Veloso. Y sus mil palabras rapeadas sobre la
percusión seca, electrónica, marcial, valen más que una imagen.
“Cuando fuiste invitado a la
terraza / de la Fundación Casa de Jorge Amado / para ver desde lo alto la fila
de soldados, casi todos negros / dando golpes en la nuca de malandros negros /
de ladrones mulatos / y otros casi blancos / tratados como negros / solo para
mostrar a los otros casi negros / (y son casi todos negros) / y a los casi blancos,
pobres como negros / cómo es que negros, pobres y mulatos / y casi blancos casi
blancos de tan pobres son tratados / Y no importa si los ojos del mundo entero
/ puedan estar por un momento posados sobre el Largo / donde los esclavos eran
castigados / Hoy es un batuque, un batuque / Con la pureza de niños uniformados
/ de escuela secundaria en día de desfile / Y la grandeza épica de un pueblo en
formación / nos atrae, nos deslumbra, nos estimula / No importa nada”.
“¿Cuál es la mejor canción de la historia?” le
preguntaron a Jorge Drexler en una entrevista online colectiva del diario
español El Mundo, en 2001. “Haiti, de Caetano Veloso y Gilberto Gil”, contestó
el uruguayo
La denuncia social y racial que
evidencia la canción desde la interminable y desoladora estrofa inicial recoge
el espíritu original de la Tropicália de fines de los años de 1960. Aquel
hipismo brazuca se condensó en una manifestación artística “con mensaje”, basada
en las tradiciones folclóricas pero con inspiración vanguardista, crítica
política y validación de la diversidad en un manifiesto libre, caótico, que
fusionaba estilos desprejuiciadamente.
Regreso al tropicalismo
La canción compara la realidad brasileña con la de Haití, el país más pobre de América y uno de los más sumergidos del mundo; pero también el primero en obtener su independencia mediante una revolución encabezada por esclavos. “Piensa en Haití, reza por Haití. Haití es aquí, Haití no es aquí”.
Regreso al tropicalismo
La canción compara la realidad brasileña con la de Haití, el país más pobre de América y uno de los más sumergidos del mundo; pero también el primero en obtener su independencia mediante una revolución encabezada por esclavos. “Piensa en Haití, reza por Haití. Haití es aquí, Haití no es aquí”.
Cumpliendo con cada una de esas
características, Haiti se ganó su lugar como primer tema del álbum Tropicália
2, que Caetano y Gilberto Gil lanzaron en 1993, tras poco más de un año de
trabajo.
¿Cómo surgió Tropicália 2? Según
cuenta Caetano en la carátula del disco, que conmemora el cuarto de siglo de la
edición del mítico Tropicália (1968) –unió a Caetano y Gil con Gal Costa, Tom
Zé y Os Mutantes, Nara Leão y Rogério Duprat, así como los poetas Torquato Neto
y José Capinan–, fue concebido inicialmente “como una forma de escaparle a
otras formas de conmemoración que nos eran propuestas”.
El autor relata que el día de la
fiesta de los 80 años de Jorge Amado, en el altillo que servía de camarín para
muchos artistas y para muchos políticos, “frente a invitaciones para una
celebración de las bodas de plata del tropicalismo en la plaza pública, con
sinfónica y honras oficiales, me volví hacia Gil y le sugerí conmemorar los dos
solos, haciendo un disco aparte, un disco que valiera por sí mismo como una
reafirmación de la garra tropicalista”.
Gilberto, futuro ministro de
Cultura del gobierno de Lula, se mostró entusiasmado con la idea. Caetano
empezó a bocetar temas y Gil comenzó a arrimar sus canciones, como Baião
atemporal y Tradição.
Entre esas primeras ideas figuran
los gérmenes de las canciones Cinema Novo, Rap Popcreto, Haiti y Aboio, y la
versión de la canción de Jimi Hendrix, Wait Until Tomorrow.
Si bien Haiti está firmada por
los dos, Caetano asume la autoría casi total del tema. “Hice toda la letra y la
música del estribillo, incluso la relación tonal entre el estribillo y la
armonía que acompaña a las estrofas; Gil creó el riff de guitarra que va sobre
las palabras”, según detalló en el libro Sobre las letras.
Pionero hip
hop
En Haiti, afirma Veloso, como en
O cu do mundo (El culo del mundo), aparece una visión de la sociedad como mera
degradación de la condición humana. Esas escenas de pesadilla surgen en un
contexto de “permanente preocupación con la idea de Brasil”.
Caetano es etiquetado a menudo
como un intelectual de primer orden y su obra es calificada de clave para la
percepción cultural de Brasil desde el exterior. El cantautor lo asume como una
responsabilidad y, si bien no está plenamente de acuerdo en su trascendencia
como formador de opinión, reconoce que ha intentado influir en la
autopercepción de sus compatriotas. Haití es un ejemplo de esta vocación,
desnudando el racismo y la prepotencia ocultos en una celebración tradicional.
Sin falsa modestia –la
composición ha sido elogiada por su osadía estética– Veloso opina sobre su
creación. “Creo que el abordaje en forma de rap, con un patrón rítmico
diferente, la fuerza de las imágenes, la visión pionera de explicitar la no
aceptación de la masacre de los 111 presos de Carandirú: en suma, el hecho de
haberme anticipado a los mejores músicos y poetas del hip hop brasileño que
surgieron en los años de 1990 son razones para que me guste especialmente esa
composición”.
La canción compara la realidad brasileña con la de
Haití, el país más pobre de América y uno de los más sumergidos del mundo; pero
también el primero en obtener su independencia mediante una revolución
encabezada por esclavos. “Piensa en Haití, reza por Haití. Haití es aquí, Haití
no es aquí”
Casi como una elegante ironía
escénica, Caetano, Gil y toda su banda (con Carlinhos Brown en percusión)
vistieron de inmaculado blanco –símil frac en el caso de los cantantes– para la
presentación en vivo del disco Tropicália 2 en los multitudinarios recitales
realizados en Río y San Pablo en 1993.
Además del conflicto
racial-social y del episodio de la cárcel paulista de Carandirú –murieron 111
presos durante un incendio-, en Haiti el autor hace referencia al
conservadurismo político y religioso que defiende la pena capital y condena el
aborto, la corrupción, la brecha social y la televisión chatarra que
espectaculariza la mediocridad.
Menciona también a Paul Simon y
su viraje estético hacia la world music, primero con el oído vuelto a África,
en Graceland (1986), más tarde a Brasil, en The Rhythm of the Saints (1990).
El investigador brasileño Túlio
Villaça hace un análisis interesante en el cual explica que en Haiti, Caetano y
Gil recorren el camino de Paul Simon, sólo que en sentido inverso; mientras que
el ex Simon & Garfunkel toma como punto de partida la música estadounidense
tradicional e intenta incorporar ritmos brasileños a su lenguaje, los
brasileños zarpan desde Olodum para incorporar el estilo originalmente
estadounidense del rap.
La diferencia, entiende Villaça,
es que Caetano y Gil no caen en paracaídas en una cultura extraña y ajena, sino
que “tienen un punto de apoyo que es el movimiento de hip hop brasileño,
particularmente paulista, y a partir de esta referencia se construye Haití con
una mezcla de ritmos mucho más orgánica que la que obtiene Paul Simon”.
“¿Cuál es la mejor canción de la
historia?” le preguntaron a Jorge Drexler en una entrevista online colectiva
del diario español El Mundo, en 2001. “Haiti, de Caetano Veloso y Gilberto
Gil”, contestó el uruguayo, que por entonces no había ganado Oscar ni Grammys,
y que lo más cerca que había estado de Caetano Veloso –uno de sus principales
referentes– había sido como telonero suyo en Montevideo.
En 2010, una desgraciada circunstancia
le brindó una oportunidad artística. Radio Televisión Española (RTVE) organizó
un festival solidario para colaborar con Haití, cuya capital Puerto Príncipe
había sido arrasada por un intenso terremoto el 12 de enero. Drexler, junto a
un seleccionado de músicos españoles, eligió hacer una intensa versión en
español de Haiti. Piensa en Haití, reza por Haití. Haití es aquí, Haití no es
aquí.
Fuente:
http://www.elobservador.com.uy/haiti-caetano-veloso-y-gilberto-gil-1993-ninguno-es-ciudadano-n298686
Video: https://www.youtube.com/watch?v=lh0kGdyozfw
Letra original y traducida: http://librodelossecretos.blogspot.cl/2017/04/haiti.html
Video: https://www.youtube.com/watch?v=lh0kGdyozfw
Letra original y traducida: http://librodelossecretos.blogspot.cl/2017/04/haiti.html
