“Rumor Has
It…” (2005 – Dir. Rob Reiner –EEUU)
Jennifer
Aniston (Sara)
Kevin
Costner (Beau Burroughs)
Mark
Ruffalo (Jeff)
“Newness” (2017 –
Dir. Drake Doremus –EEUU)
Laia Costa
(Gaby)
Nicholas Hoult
(Martin)
Danny
Huston (Larry)
Nuevamente, y por una de esas casualidades de la vida, vi
dos películas en un breve tiempo que tienen mucho en común. Casualidades,
porque no sabía nada de ellas antes de verlas, sólo que eran historias de amor,
de parejas, y no eran precisamente comedias románticas, pero tampoco dramones
de esos. Los filmes en cuestión son “Rumor has it…” (2005) y “Newness” (2017).
Ambas protagonistas, en cada filme, juegan un papel
fundamental en estas historias, pues se nos presentan en un momento decisivo de
sus vidas: el del viaje hacia sí mismas el cual les permitirá ser, finalmente,
agentes de su propio destino romántico. Los puntos en común son varios y me
detendré en ellos, más que en sus diferencias.
En ambos filmes tenemos una pareja joven o adulta joven,
estable o que tiene planes de futuro. En la primera, tenemos a Sara (Jennifer
Aniston) y a Jeff (Mark Ruffalo) y en la segunda a Gaby (Laia Costa) y Martin
(Nicholas Hoult). Si bien el primer filme nos muestra una pareja, al parecer, consolidada,
pues sabemos al iniciar que Jeff ya le ha propuesto matrimonio a Sara y ésta ha
aceptado, en la segunda historia asistimos al inicio del romance entre Gaby y
Martin, un contexto menos convencional y más relativo a los tiempos que corren,
donde las citas por aplicaciones móviles están a la orden del día en la vida de
ambos, y el aburrimiento de una pareja estable parece ser la razón de buscar
otras opciones. Sin embargo las diferencias, en ambos casos la pareja se ha
prometido el “juntos y felices para siempre”.
Sara llega de Nueva York a Los Ángeles al matrimonio de su
hermana, y se entera que su madre (ya fallecida) había tenido un romance breve
antes de casarse con su padre, con el mismo joven que había seducido su propia
abuela (aún viva) por esos mismos años (más de 30 años atrás). Sara cree que
ese hombre podría ser su padre. Paralelo a esto, ella está pasando por un
momento confuso, pues no cree que su madre se haya casado por amor, y siente
que ella misma ha cometido un error en aceptar casarse con Jeff. Decide ir a
buscar a su supuesto padre, que había sido amante de su abuela y de su madre,
llamado Beau Burroughs (Kevin Costner) y que vive en San Francisco. Viaja sola,
pues su prometido debe volver a Nueva York.
Encuentra a Beau, un hombre maduro, pero muy atractivo y con
mucho dinero; conversan y se cuentan toda la verdad, y él le dice que es
imposible que sea su padre, pues él es infértil desde los 11 años. En toda esta
vorágine de verdades y romances diversos, Sara está confundida, y finalmente es
seducida, o se deja seducir por Beau, lo que la encanta justo en esos momentos
de duda. Su prometido lo descubre, y Beau le dice que se quede con él, porque
ella le gusta; ello llevará a Sara hacia un descubrimiento de sí misma, a
sincerarse con su padre y hermana, y comprender qué es lo que realmente desea.
Gaby y Martin se conocen en Los Ángeles por una aplicación
de celular. Es, de hecho, la segunda cita de la noche de cada uno. Pero encajan
rápidamente, y se suceden unos meses de romance intenso y apasionado, hasta que
deciden vivir juntos. Hay, sin embargo, cosas que no se dicen, Martin tiene
ciertos secretos familiares que no quiere contar a Sara, por lo dolorosos que
fueron: la muerte de su hermana siendo adolescente y la separación con su
exesposa, lo que sucedió tras el aborto espontáneo que ella tuvo.
Por su parte, a Gaby le afecta esa reticencia de contar su pasado
por parte de su novio, y además extraña esa libertad y ansias de conquista que
daba la soltería. Ambos, después de un tiempo, comienzan a vivir sus rutinas,
hasta que sucede que una misma noche ambos se engañan mutuamente. Rompen, pero
se rearticulan, prometiéndose que nunca se van a mentir, y Gaby propone que si
el otro quiere coquetear o incluso tener sexo con otra persona, lo podrán hacer:
una relación abierta; él acepta. Sin embargo, Martin nunca le cuenta a Gaby esa herida
abierta que aun tiene con su exesposa . Eso hace, que, a pesar de todo, haya algo que
los separa.
En ese trance, Gaby conoce a un hombre en una fiesta. Es un
hombre mayor, empresario, cuya abogada es una amiga de la pareja. Este hombre,
Larry (Danny Huston) es un atractivo hombre maduro, dos veces divorciado y con
mucho dinero. Gaby comienza a ver a Larry, con el conocimiento de Martin.
Parece todo aceptado y aceptable. Sin embargo, Gaby sabe que su novio algo le
esconde, decide irse a casa de Larry después de una discusión, y éste le
propone que se vayan juntos a Europa, donde lo han transferido por dos o tres
años.
En los dos filmes tenemos estas parejas estables y
enamoradas. Las mujeres son las que no están seguras con lo que tienen. No están
seguras de querer continuar con sus parejas, a quienes dicen amar y que son
personas adecuadas para ellas, por sus edades y por la realidad social y
laboral de ambos, y, además, porque las aman. En ambos filmes, estas mujeres
son atraídas, y comienzan una relación no formal con hombres mucho mayores que
ellas, que les ofrecen sexo, diversión, comodidades y estabilidad económica. La
oferta es tentadora. Beau y Larry no tienen nada que perder, han pasado por
todo en sus vidas. Sara y Gaby, se debaten entre la aventura y la estabilidad.
La aventura parece, a ratos, la libertad. La estabilidad con sus parejas,
parece, el aburrimiento y la atadura eterna a un solo hombre.
“Rumor has it…” y “Newness”, nos hablan de la infidelidad femenina
y del perdón masculino, en un mundo hecho por las reglas de la monogamia, pero
donde sabemos que es imposible sentir atracción y deseo sólo por un hombre (o
una mujer), pero que, a fin de cuentas, el “felices para siempre” tiene que ver
con una decisión tomada a conciencia y no con algo que simplemente “acontece”
de pronto en la vida de alguien.
Ambos filmes, además, nos enfrentan con los conflictos que
surgen del amor. Los conflictos que tienen que ver con el pasado, el presente y
el futuro. Los conflictos que no acaban con el beso final de la pareja protagónica,
sino que inician ahí, en el momento en que dos personas se dicen que se aman y
deciden hacer una vida en común.
Como dice Sara, casi al final, cuando pide perdón por su
infidelidad, y parece que Jeff no puede perdonarla “No es que yo no pueda vivir
sin ti. Sí puedo. Es que no quiero”. No es que no podamos reemplazar una
persona por otra. Eso se puede. Lo importante es la voluntad de querer iniciar
una vida con alguien y saber que esa vida no es sólo placer y fiestas, sino que
también se compone de momentos triviales, aburridos, normales: la vida, al
final de cuentas.
Por Lafayette
Por Lafayette


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