Queridos lectores:
Hace unos días atrás un querido compañero de Licenciatura en Historia de la Universidad de Chile, cuyo nombre no mencionaré para no comprometerlo, me envió un link de un blog titulado: “El fracaso de la Historia”, con un posteo sugerido “10 razones para no ser historiador (ni estudiar historia)”
El tema fue sugerido el 21 de septiembre de 2006, y hasta la fecha (junio 2009) se han recibido numerosas respuestas a tan sugerentes razones de por qué no es aconsejable seguir tan erudito camino.
Me dediqué a leer gran parte de los comentarios, muchos de ellos provenientes de España (¡primer mundo!), y otros de Colombia, Ecuador, Perú, Argentina, México y Chile. El panorama fue variado. Unos, pocos, apoyaban los puntos argumentando las escasas salidas laborales de la carrera y la élite estancada que conformaban los historiadores, apoyándose en las infructuosas licenciaturas que luego de tenerlas, no les habían proveído de nada más que deudas y trabajos inestables. Esos frustrados, en general, por un pasar económico y tal vez profesional precario, fueron los menos, sin embargo los más claramente violentos.
Otros fueron más conciliadores. Sin dejar de desmerecer las verdades de las afirmaciones, dando cuenta de las dificultades del los Licenciados en Historia para encontrar trabajo como “Licenciados en Historia”, no cambiarían su vocación por nada. La experiencia de estudiar la carrera, y de disfrutar haciéndolo, satisface, en última instancia, lo que jamás podría satisfacer el ganar dinero en cualquier otra. Otros, un poco más esperanzados, lanzaron una y mil soluciones a la falta de trabajo, aludiendo las variadas opciones que pueden tenerse, y que el “historiador” puede hacer muchas cosas. Sólo falta un poquito de creatividad, esfuerzo, ganas y pasión. Aunque es verdad que de pasión no se come.
Otros, más jóvenes, preguntaban absortos sobre las verdades y mentiras de la historia y su estudio y si aquello tenía algún “futuro”, y otros, que estaban empezando o a punto de, decían cómo un profesional puede quejarse por tener un “simple” trabajo de profesor, cuando ya aquello es algo, y muy bueno, para aquellos que ni siquiera pueden estudiar, y que consiguen trabajos mucho mas paupérrimos.
Qué me queda a mí de todo esto.
Varias cosas. Muchos de aquellos comentarios fueron para mí realmente brillantes. Como quien que dijo “Si limitamos la Historia a ser una ciencia que solo se estudia en una Universidad con el propósito de conseguir trabajo, estamos olvidando ese PLUS, que nos hace Humanos; algo que en estos tiempos se ha olvidado. Luego de leer sus comentarios, me he sentido ORGULLOSA de vivir en un país que posee Profesores de Historia, que nos enseñan a PERDURAR lo que nos hace estar mas cerca de los DIOSES que de los animales - comer, reproducirse, morir- nuestro deber es el de RECORDAR para que nuestra especie continúe en el tiempo.” (04/05/2007 12:26 por Lucia, Argentina). Muchos otros mostraron tristes realidades (sobre todo lo que escribieron algunos de Perú o Ecuador, incluso de España, que uno no se lo imagina!). Sin embargo, sin desconocer que las Humanidades están en crisis en este mundo globalizado y cada vez más frívolo; quiero tal vez expresar mi propia opinión y experiencia, desde mi vida particular, que no es otra que la que me muestra los caminos para descubrir las verdades históricas que me han enseñado mis maestros y las que no; que no es otra más que la única herramienta que tiene el ser humano de dar cuenta de los fenómenos humanos desde su “humanidad”, más que la propia experiencia social de las relaciones vividas.
Hace varios años ya decidí estudiar historia. Estuve un año y medio estudiando Licenciatura en Lengua y Literatura Inglesa, carrera a la que entré porque en primera instancia no quedé para Historia. Luego de casi dos años de una exitosa experiencia en esta carrera de lingüística, ya que me gustó muchísimo, me cambié internamente a la carrera que yo creía mi pasión. No lo era por una cuestión de militancia, ni política (aunque siempre en mi familia estuvimos más cargados hacia la izquierda, y aún es así), ni porque alguien de mi familia tuviese alguna relación directa con la Historia o la Educación (me habían contado que a mi abuela materna le apasionaba la historia, pero ella fue contadora auditora de profesión; y mi mamá inició sus estudios de Pedagogía en Alemán, aunque lo que ella quería era ser periodista; finalmente no hizo ni lo uno ni lo otro). No era por nada más que por placer. Me placía leer historia, leer historias. Imaginar otros mundos, humanos, extraños, diversos. Me placía pensar en que yo podría descubrir muchas cosas más de las que decían en los libros, y me placía pensar en la cantidad enorme de libros que podría leer, y así conocer, mil cosas, ya verdad, ya menos verdad… eso era la cuestión… comprender. No era tan relevante si finalmente fuese a cambiar el mundo con mis descubrimientos, difícil. No era, tampoco, relevante el tener un muy buen pasar económico (no vengo de una familia acostumbrada a los lujos, somos de esfuerzo, clase media). Hay que comer, es verdad… pero siempre hay alguna opción. Lo importante era pasar la prueba de fuego, ser capaz de hacerlo, lograr llegar al final de, luego lo vería, la primera etapa, que era la Licenciatura. Hace unos pocos meses ya soy Licenciada en Historia de la Universidad de Chile, y con mucho orgullo lo puedo decir. Se que salí de una de las mejores universidades que hay en mi país. Eso es ya un antecedente. Eso, a lo menos, me llena de orgullo.
La travesía de la carrera no fue fácil. Fui madre dos veces en el camino. Una tremenda responsabilidad además de las enormes demandas propias de la carrera, la cual siempre tomé muy en serio, pues siempre quise ser la mejor. Y lo logré. Tengo a dos hermosas y felices hijas, que sé que están orgullosas de mí, y tengo un diploma colgado junto a mi escritorio que dice “Licenciada en Historia, aprobada con distinción máxima”. El crédito no es sólo mío, sin mi familia que me apoyó incondicionalmente hubiese sido imposible. Sin embargo, el apoyo no fue principalmente económico (estudié con crédito todos los años, excepto el último, ya que me gané una beca de excelencia que cubría todo el arancel, además siempre postulé a las becas que otorgaba la facultad). Hubo muchas cosas que dejé de hacer para lograrlo (y otras que tuve que emprender). Pero el esfuerzo valió la pena.
En diciembre de 2007 comencé a trabajar part-time en un supermercado, pues necesitaba una entrada de dinero extra, pues nos fuimos a vivir solos con mis hijas y mi pareja. Iba a ser temporal hasta que terminara mi carrera, máxime hasta enero de 2009. Ya estamos a junio de 2009, y aún soy reponedora del mismo supermercado. Desde fines de febrero de este año he repartido “curriculums” por todos lados, pero no ha pasado mucho. Si quieres hacer clases en colegios, primero que nada, debes conocer a alguien que te recomiende, segundo, tener la pedagogía, tercero, ojala no de una universidad muy buena, se paga mas caro y a los colegios no les conviene. No ha pasado nada. He postulado a Preuniversitarios (para la preparación de la Prueba de Selección Universitaria de Ciencias Sociales, que para peor es optativa)… con suerte me han llamado hace poco de uno, pero sólo para preguntarme mi disponibilidad de horario, nada para confirmar. Me he dedicado, aparte de ser mamá y dueña de casa, a escribir mucho, a leer, a adelantar trabajo, a hacer una par de ayudantías de investigación, pues mi sueño es hacer el Magíster, ojalá en el extranjero. He hablado con profesores por ayudantías, para poder publicar, para cualquier cosa… esa es la única opción. Ya lo sabía yo hace tiempo, sabía perfectamente lo que tenía que hacer. Sabía que tenía que intentar ser la mejor, y más que eso, relacionarme con el mundo académico. Si te conocen, finalmente, es la única manera que sepan de ti. Si tienes buenas ideas, si eres trabajadora, si te esfuerzas… al final las cosas tienen que dar algún fruto.
No es para pensar que no me han pasado cosas que me han desencantado. He pasado por crisis terribles. En un momento pensé en dejar la carrera; sentía que no servía, que me esforzaba de más, que mis ideas no cuajaban con lo que los profesores decían. Pasé días muy malos, entre mis hijas enfermas, y las cientos de páginas por leer, y las decenas de más páginas por escribir. Pasé días de tristeza, desencanto, rabia, sueño, frío, frente al computador ¿Pero, qué es lo que me queda? La eterna satisfacción que de hacer lo que uno quiere; de estudiar lo que siempre quise, y de pensar que pese a las “vacas flacas” que ahora estoy pasando, se que cuando uno hace las cosas bien (o cree que las hace bien) tiene que haber recompensa… ¿cómo va a ser todo tan malo?... es todo cuestión de actitud, responsabilidad, buenas ideas y pasión.
Para aquellos que están a punto de emprender el viaje, para aquellos que están recién partiendo, para todos cuantos están a punto de desertar, y para aquellos que están a punto de terminar, les digo, vale la pena el esfuerzo. Y para los que ya terminaron, siguieron más allá en el camino o siguieron otro camino, todos sabemos que la historia es algo que se lleva en el alma, y es un gusto que no se deja fácilmente. Estoy de acuerdo con el primer punto del blog: la historia es adictiva. Sin embargo ¿hace daño? Yo creo que no… además, no tiene fin.
Finalmente, hago eco de lo que otra persona escribió, y creo que tienen mucha razón:
“al parecer el tipo que escribió, esta bastante FRUSTRADO.
*Toda carrera que elijas tendrá sus ventajas y desventajas, sus razones para estudiarla o no estudiarla...
el caso es que es uno mismo el que decide como conocer, ejercer y desarrollar su carrera...
unos avanzan y otros se quedan aumentando la reproducción de materias, año tras año...sin siquiera motivarse a innovar o adquirir nuevas ideas;
OJO: el historiador que más conocimiento adquiere, siempre ira un paso más adelante.
*si tu fueras ingeniero, sociólogo o cualquier cosa, serias igual de fracasado
al fin y al cabo la cosa esta clara, unos continúan ejerciendo y haciéndolo de buena manera, mientras otros se detienen a comunicar frustraciones personales, planteándolas a modo general... en otras palabras
el FRACASO NO ES DE LA HISTORIA, SI NO QUE ES TUYO!!!!!!” (26/07/2007 12:44 por jorge)
Con Cariño,
M.N.A.M. Chile
2 comentarios:
Sabes , me ha parecido alentador tu mensaje , gracias por divulgarlo.
Es cierto , no es el cuento del final feliz , y aún asi ¡anima! . Por que en verdad no hay final seguimos caminando , seguimos aprendiendo, y eso creo , es claro cuando se estudia historia.
Tengo 19 años y 5 de ellos los he pasado trabajando en el restaurante familiar,otros dos como tecnico industrial en un laboratorio farmaceutico , y es de locos , dejar el puesto y entrar a estudiar Historia , pero en ese tiempo que trabaje , conoci bastantes personas y vidas , que me dejaron como enseñanza : " vivir de lo que uno le gusta hacer" , y mas cuando se tiene la oprtunidad de lograrlo, talvez sea ese uno de los mejores caminos, no me arrepiento sigo trabajando, y sigo estudiando o mas bien , disfrutando ese sabor que te deja un libro y poderlo comentar, hacer que los demas se bañen en esa historia.
¿ Cuantos somos ?, ¿ cuantos soldados hay en el mundo? , ¿ cuantos timadores se creen sus mentiras y venden falsas ilusiones? , Por que dejar de lado la Historia? ¡ No quiero que me metan los dedos a la boca!
Quiero ser un loco en un mundo patas arriba , con personas bellas , como dice Galeano
Saludos desde Colombia
saludos a ti, y gracias... es alentador saber que hay personas que pinsan como uno...
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