domingo, 17 de diciembre de 2006

Donnie Darko


Donnie Darko

Por Lafayette, Noviembre 2006.


Teniendo en cuenta de que en ciertas ocasiones me recordó a “El efecto Mariposa” y en otras a “Una Mente Brillante”, y tal vez emulando tantas otras películas o historias que corren por ahí de gente que alucina o “viaja” con o a través de su mente, sin embargo, Donnie Darko tiene algo de original y sugerente, con una pregunta que se instala desde el principio, pero que no se sobrecarga de respuestas, y que al final deja un atisbo de incertidumbre. La pregunta es ¿hay acaso mentes que ven más allá del tiempo y del espacio, y que en verdad no tienen cabida en el mundo común? Y, junto con esta premisa, se aventura otra, que podría plantearse como ¿existe “el” destino, un solo camino? o como esboza la película en algún momento: si existe Dios y Él es el hacedor del destino, y para cada uno hay sólo un camino, entonces ¿acaso existe la posibilidad de llegar al nivel de Dios y contemplar los destinos? mas, si eso sucediese ¿no podríamos elegir un destino distinto al ver que el que se supone nos tocará es indeseado? Una serie de alternativas en este sentido van dando forma a la historia de Donnie Darko, un adolescente que sufre de crisis de personalidad, y se le diagnostica esquizofrenia paranoide. Donnie tiene una familia normal, padre y madre, que lo aman y cuidan como su gran tesoro, una hermana mayor y una menor; vive en una zona residencial de una ciudad típica de Estados Unidos, con grandes casas y verdes jardines. Va a la preparatoria en una escuela muy conservadora, tiene un par de buenos amigos, fuma a escondidas y le gusta una chica con la que empieza a salir. No obstante, más allá de su aparente vida normal, está este ser visionario; si, tal ves esquizoide, paranoico, enfermo que se siente exhortado a obedecer órdenes de un conejo de 1,82 mt. llamado Frank, desde que una noche dormido se levanta y acude a verlo en el jardín de su casa, siendo así salvado milagrosamente de morir aplastado por una turbina de avión en su propia habitación. Así de ilógico es el destino o el no destino de Donnie Darko, y así desde que sobrevive, se van agregando hechos que lo van llevando a su destino final, que es morir. Todos morimos solos. Tal vez quiere decir que ciertamente cada uno tiene su propio camino y fin, cada uno su propia alma y mente. Donnie no teme enfrentar constantemente su suerte con palabras osadas y teorías inteligentes. No le importa mucho la opinión de otros, sino más bien pretende descubrir su propia identidad. Busca constantemente respuestas ante interrogantes increíbles, ante visiones más extrañas que aterradoras. Y finalmente descubre una verdad momentánea, la respuesta que andaba buscando: su amigo lo salva para condenarlo a muerte. Frank lo saca de su habitación para mostrarle el futuro alternativo de su destino. Y así nos muestra que todo es asunto de decisiones, pero también asunto de intersecciones. A pesar que caminamos solos, nuestros senderos se entrecruzan y nuestras decisiones efectivamente afectan la de otros. Lo interesante de la película no es tanto mostrar esta verdad, que no es ajena a nadie, sino más bien el modo en que lo hace. Uno termina no comprendiendo bien si existe una alucinación o una visión sobrenatural, sino hasta que todo acaba y volvemos a pensar en como empieza la película, que puede parecer aterradora, mas termina siendo alentadora: puede que el error no exista, sino más bien un final preexiste para cada uno y lo que sí hay es una multiplicidad de caminos para llegar a ese desenlace. Donnie Darko es un filme distinto, no siempre mantiene al filo de la desesperación, sin embargo, no aburre. Provoca en una constante expectación, y muestra pistas que van haciendo comprender a medias lo que quiere decir la película, la cual no se completa hasta que termina. Donnie Drako es una historia que dice mucho más de lo que parece y que deja la idea de que es necesario descubrir, más allá de su final, sus secretos.

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