Deseo (Gerardo Vera, 2002)
Deseo es una película que narra un amor, o bien, una pasión, que lucha
por trascender las barreras políticas en una época donde ser de uno u otro
bando era cuestión de vida o muerte. Pablo (Leonardo Sbaraglia) es un
empresario argentino de ascendencia alemana que vive en Madrid del año 1945,
pocos meses antes de la derrota de Alemania y el fin de la guerra europea,
mientras España está en plena época franquista y el recuerdo de la guerra civil
está aún vivo. Pablo y su misteriosa amiga argentina-alemana Alina (Cecilia
Roth) están a la cabeza de un plan secreto para gestionar la salida de sus
familiares y otras personas importantes desde Alemania en vista de la inminente
derrota nazi. El gobierno de Franco sabe de dicha operación, pero actúa en su
apoyo de manera encubierta en vista de las presiones de los aliados.
Elvira (Leonor Watling), es una
joven española de una familia de bien e hija de un médico, que vive junto a su
madre enferma y a su hermana en la pobreza que les dejó la guerra tras el
fusilamiento de su padre, militante comunista. La hermana de Elvira aún tiene
la esperanza de recobrar la libertad y sigue militando en secreto. Sin embargo,
Elvira, pese a sentir una profunda admiración y amor por la figura de su padre,
quien le enseñó a amar la literatura y a conocer el mundo que la rodeaba, prefiere
mirar el futuro con otros ojos y elige trabajar duro para ganar dinero y
cuidarse de volver a participar en política, especialmente porque su marido ha
caído en la cárcel a causa de su militancia y aún le quedan algunos meses en
prisión.
Elvira es solicitada por un
matrimonio, antiguos amigos de la familia, ahora administradores de un edificio
de departamentos lujosos, para que trabaje como mucama para Pablo, quien vive
solo en el amplio y bello piso madrileño. El trabajo es excelente, sólo durante
las mañanas y con muy buena paga. Elvira está feliz dentro de lo que podríamos
llamar una tristeza crónica.
En el momento en que Pablo y Elvira
se encuentran, él descubre en ella una persona muy diferente a una simple
mucama. Al poco tiempo se entera de su pasado, de su gusto por la literatura y
de su admiración por su padre. También descubre que es hija de un comunista
fusilado, lo que deja pasar, asumiendo que ella ya nada tiene que ver con
política, aunque en realidad nunca le pregunta y, en el fondo, no lo desea
saber. Alina sospecha de la muchacha, e intenta hacer ver a Pablo que ella pone
en peligro la operación, cuando este comienza a mostrarse más interesado en
Elvira.
Él nazi, ella comunista, en una
España donde ser uno u otro abiertamente era exponerse a morir. Una España
fascista, pero que está siendo vigilada desde fuera en caso de tener cualquier
simpatía con el nazismo alemán, pero al mismo tiempo que vigila y reprime
cualquier acción contra del régimen internamente.
Elvira y Pablo conectan
inmediatamente, de manera casi natural. Lo que podría parecer un impedimento, es
decir, la brecha social, se trasforma en irrelevante en la historia, sobre todo
por el insistente recuerdo del padre y de la “otra” vida, la verdadera, que de
alguna manera quiere ansiosamente recuperar. Sin embargo, ella no actúa de mala
fe, ni con ambición y es Pablo el que se siente fuertemente inclinado,
extrañamente incluso para él mismo, hacia esta bella, interesante y triste
mujer.
Después de iniciar una relación de
pareja casi oficial, Elvira comienza a percatarse de que algo esconde Pablo, y
de alguna manera intuye su relación con el nazismo, toda vez que, además, Alina
insiste en provocarla y hacerla desistir de Pablo con sus insidiosas ironías.
Elvira decide no volver más a casa de Pablo, sobre todo porque se acerca el día
en que su marido será liberado de la cárcel. Pero Pablo no lo soporta, mientras
Elvira declara pensando en Pablo, asimismo, en una de las mejores partes de la
película, que “sin él me falta el aire”.
Deseo es una propuesta cinematográfica estilísticamente muy bien
lograda, con unas actuaciones protagónicas excelentes y con una historia
interesante y bien contada, sin embargo, que adolece a ratos de la fuerza pasional
que se espera ver en una historia de estas características. Tal vez haya que
culpar al director de no lograr el efecto deseado en varias de las escenas que
requerían de una intensidad mayor, particularmente en la relación entre Elvira
y Pablo, que a veces parece un poco fría. Aún así, en términos generales la
película resulta una obra de gran fuerza, con momentos muy bien alcanzados.
Así, Deseo nos lleva a internarnos en la piel de sujetos creados y
separados por las ideologías. Podemos suponer que las brechas entre las
personas, de religión, de clase o de culturas distintas son muchas veces
insalvables, sin embargo así fuera, no siempre la vida está en juego cuando se
cruza el umbral que las separa. Elvira y Pablo saben de las infranqueables
diferencias, las que están más allá de sus capacidades de control, no obstante, se dejan llevar por
la pasión y el deseo que los devora. Pablo es un nazi comprometido, frío e
implacable cuando se lo propone, pero desesperado de amor por una mujer que le
corresponde en sentimiento, pero a la que por ideología no debe amar. Y Elvira
se debate entre la lealtad a la familia que aún sigue la lucha, o la
consumación de un amor avasallador que de alguna manera compensa la terrible
pérdida de ese hombre que había sido esencial en su vida, su padre, y junto con
ella, la pérdida de una vida que siempre había ansiado volver a tener.
Por Lafayette

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