martes, 6 de diciembre de 2016

Sbaraglia y la ciudad de los sueños

Leonardo Sbaraglia, actor argentino con una exitosa carrera en su país y en España, es conocido también por sus actuaciones en producciones en México y Hollywood.
Sus primeras películas famosas fueron La Noche de los lápices (Héctor Olivera, 1986) y Tango Feroz: la leyenda del Tanguito (Marcelo Piñeyro, 1993), conocidas más allá de las fronteras Argentinas.  
Cuatro son las producciones que han llegado a mis manos en este tiempo, donde él es protagonista, todos filmes de gran calidad. Plata Quemada (Marcelo Piñeyro, 2000), En la Ciudad sin Límites (Antonio Hernánadez, 2002), Deseo (Gerardo Vera, 2002) y Salvador (Manuel Huerga, 2005).
Plata Quemada, Nene y Ángel herido
Comentaré en esta ocasión dos de ellas, que me han impactado especialmente y las que tienen en común tanto la gran actuación de Sbaraglia como el tema de la homosexualidad inserto dentro de otro tipo de problemáticas morales, sociales y familiares. Son Plata Quemada (como El Nene), donde comparte actuaciones con el español Eduardo Noriega y los argentinos Pablo Echarri y Leticia Brédice, y En la Ciudad sin Límites (como Max), donde vuelve a participar con Brédice, junto a los españoles Fernando Fernán Gómez y Ana Fernández, además de Geraldine Chaplin.
En ambas películas vemos a los personajes de Sbaraglia transitando de un lugar a otro, tanto física como mentalmente, en una búsqueda desesperada por respuestas. El Nene es un delincuente contratado para realizar un asalto millonario en Argentina el año 1965. Los hechos narrados están basados en una historia real.  El Nene nunca está solo, trabaja y vive con Ángel (Noriega), y ambos son conocidos en el ambiente como “los mellizos”. En realidad ellos son pareja y todos lo saben. El amor que los une está sobre todas las cosas, pero Ángel tiene una personalidad extraña, y justamente durante toda la operación del asalto y el escape a Uruguay, que comienza a salir mal, inicia una crisis entre ellos dos. Las escenas entre Sbaraglia y Noriega contienen una intensidad y una ternura que traspasa la pantalla. Sin nunca mostrar escenas de sexo entre ambos, entendemos que su relación es muy íntima. Ángel ama con su vida al Nene, sin embargo no quiere ser ya tocado por él. Las voces que oye le dicen que eso está mal, y él ha sido siempre muy supersticioso. En una búsqueda desesperada por entender esa esquiva actitud, el Nene comienza a vagar por el Montevideo nocturno, buscando placer momentáneo, mientras deben mantenerse semiocultos pues tras ellos está la policía.
En la Ciudad sin Límites, Max y su padre
En tanto Max, es un español que vive actualmente en Argentina desde hace más de dos años y vuelve a Europa a ver a su padre a quien le quedan pocos meses de vida. Cuando llega, se encuentra a su padre, quien había sido militante comunista exiliado en París, internado en un hospital en procesos de análisis por el tumor que le han encontrado, en un estado de demencia senil en donde mezcla realidad con sueños, pero con aceptable estado físico general. Los otros dos hijos mayores y la esposa, madre de los tres, simplemente parecen no escuchar sus desvaríos, sin embargo, Max siente que tras las insistencias de su padre hay algo no resuelto de su pasado. Decide ayudarlo a cumplir con su voluntad última. En ese trance de búsqueda, Max va descubriendo los conflictos familiares, intereses e infidelidades, insertándose él mismo en la vorágine de esos conflictos y descubre una parte del pasado de su padre, una verdad que la madre quería borrar para siempre.
Tanto Max como el Nene transmiten una intensa ternura, al mismo tiempo que encarnan el desconcierto y la incomprensión ante el escenario de la vida que se manifiesta frente a ellos. La voluntad de ambos está puesta en hacer bien lo que deben hacer, pero se pierden en el trayecto, el cual está lleno de tentaciones y realidades paralelas. Finalmente obedecen a su instinto, a su alma, a sus sentimientos, lo que no quiere decir que resulte ser una decisión fácil, moralmente correcta o socialmente aceptada.
Sin duda Plata Quemada y En la Ciudad sin Límites son filmes necesarios de ver, que ponen sobre la mesa temas controversiales, principalmente porque hablan sobre la vulnerabilidad humana, las emociones y las imposiciones, en donde el placer y el amor no siempre son posibles de ser vividos sin chocar con los prejuicios sociales y con la propia censura moral.

Plata Quemada:
Premio Goya a la mejor película extranjera de habla hispana (2001)
Premio Cóndor de Plata por mejor guion adoptado (Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras) de la Asociación de Cronistas Cinematográficos de la Argentina (2001)

En la Ciudad sin Límites:
Premios Goya 2003
Ganadora de Mejor actriz de reparto (Geraldine Chaplin) y Mejor guión original (Antonio Hernández y Enrique Brasó)
Nominada a Mejor película, Mejor director (Antonio Hernández) y Mejor música original (Víctor Reyes)

Por Lafayette


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