“Collateral
Beauty” (David Frankel, 2016)
Protagonizado
por nombres ya célebres de la pantalla grande, como Kate Winslet, Edward
Norton, Will Smith, Keira Knightley y Helen Mirren el filme “Collateral Beauty”
(“Belleza Inesperada”) se fundamenta en el desarrollo de tres tópicos: Amor, Tiempo
y Muerte, los cuales se establecen como los tres pilares fundamentales de
nuestra vida. El amor nos incita a la unión y a la creación, la muerte es
nuestro destino y nos lleva por diversas sendas en nuestra lucha por evitarla que surge del miedo frente a ese necesario y universal fin, y el tiempo, es ese
trascurrir que acontece entre lo uno y lo otro, es el espacio que tenemos para
actuar.
Partiendo de la
experiencia traumática de una pareja que ha perdido a su pequeña hija y el seguimiento que hacemos de la imposibilidad de consuelo del padre de la
pequeña (Smith), vamos encontrándonos con otros seis personajes que entrelazan
sus vidas necesariamente a este hecho, en tanto se transforman en
representantes de los tópicos mencionados: Amor, Tiempo y Muerte.
Sin embargo, el
filme no es tanto sobre las trayectorias de vida de sus protagonistas, ni sobre
sus decisiones, sino sobre algo superior a ellos que los antecede y envuelve. Y
en tanto este triunvirato determina o simboliza las vidas de estos personajes,
nos permite comprender la dinámica existencial de sus destinos.
No es, sin
embargo, sobre saber lo que pasa después de la muerte, ni llegar a comprender
en abstracto lo que son el amor y el tiempo. Se trata, a fin de cuentas, de
llevar a la experiencia cotidiana, a lo físicamente comprobable, al día a día,
la experiencia de sentir amor y luchar por él, a pesar de las pérdidas, de los
errores y las rupturas; se trata de dar una mirada al pasado, pero teniendo en
cuenta las posibilidades del futuro, del camino no recorrido, de lo que aún es
posible hacer; se trata de darle una oportunidad a la muerte de decirnos “no es
preciso que sepas qué pasa con quien muere, lo importante es saber qué pasa con
quienes le sobreviven” y, así, estar conscientes que aún hay una vida que vivir,
que toda pérdida trae consigo un nuevo porvenir y el recuerdo nos debe permitir
ser felices y avanzar, no anclarnos en un pasado que fue y ya no será.
El amor lo
mueve todo, el tiempo es nuestro aliado y la muerte no es un final.
Por Lafayette
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