martes, 13 de febrero de 2007

Temas de la Miseria


Temas de la Miseria
VIII
Pero uno, a los de Occidente, os enseñó que la miseria acabará con el amor.

Después de él, sesenta generaciones se han sucedido, y las sesenta obstinándose en destruir su doctrina. Habéis escrito millones de libros, reverenciado a centenares de sabios, inventado sistemas y palabras para explicar el bien y el mal; mas la miseria siempre permanece y vuestra gran turbación aumenta cada siglo.
Cierto es que Jesús está crucificado con los clavos de vuestros egoísmos; pero un día tendréis que descolgarlo y dejarlo vivir entre vosotros.
Matáis al semejante. Matad, mejor, las perfidias que cual serpientes anidan en vuestro corazón.
Alumbráis los templos y os prosternáis ante imágenes. Alumbrad, también, vuestra conciencia. Arrodillaos ante las víctimas de vuestra perversidad.
Lloráis a Jesús; mas no lo conocéis, pues si lo conocierais sabríais que no murió, ni morirá. Lloraos vosotros mismos, ablandad en lágrimas vuestro propio corazón.
Todo lo puede el amor y él es quien ha de mejorar la vida.
Con más amor florecerán los muros de vuestra vivienda y anidarán en ellos los pájaros silvestres.
Pero éstos, buenos y alegres como son, huyen a vuestro paso, si no pueden huir se esconden, y si no se pueden esconder tiemblan, porque os falta amor.
Se habla del bien, de la verdad y de la belleza, y todo esto es amor, sin el cual, nada conoceréis en plenitud.
Se anhelan triunfos y progresos, y todo esto es amor, sin el cual, nada que valga se alcanza.
Por más vueltas que de la especie humana en la noria de vuestras vanidades no sacará otra agua que esta verdad.
Por poco amor se llora en cada jornada y al morir.
(...)
Todo lo que el hombre arroja con su mano desde la tierra al mar, el mar se lo devuelve. Mil veces lo arrojará y otras mil el oleaje se lo traerá.
Así es también el mar de lo infinito. Mil veces os desprenderéis de un bien para entregarlo a los demás y otras mil os será restituido. Amad sin medida, y sin medida os amarán. Dad esta vida y otra mejor os será dada.
(...)
Amad al Sol, que os da su amor en su luz, y a la bóveda estrellada, que os envuelve en su paz mientras dormís. Amad a los árboles, que os entregan cuanto tienen y cuanto pueden hacer con su trabajo, y sólo hablan con su belleza y en la dulzura de sus frutos.
Amad a los pájaros, que parecen nada más que lindos cantorcillos vagabundos, y luego se ponen serios, forman el nido, el sorprendente hogar, y crían a sus hijitos a fuerza de incomparables sacrificios y con ternura de abuelos.
Amad a todos los seres, porque aun la serpiente no hiere si no es herida y salva vuestras cosechas de ser devoradas por las ratas. Amad a todas las cosas, porque el mismo veneno que en una dosis mata, en otra cura, como toda virtud se prostituye por el odio, y todo vicio atenúa su fealdad con el amor.
(...)
Mientras no améis, la vida será triste, como una mujer que llora bajo un duraznero en flor.
Porque el amor es la luz, y si falta anochece en vuestra alma.
Porque el amor es la felicidad, y mientras vuestro saber no alcance a esto, la miseria os arañará y angustiará.
Amad a la naturaleza, y curará vuestra congoja; amad a los hombres, y compartirán vuestros anhelos; amad a Dios, y alumbrará vuestro espíritu.

C.C. Vigil

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