domingo, 18 de septiembre de 2016

Dos filmes, dos narrativas: lo cíclico y lo lineal



Closer (Mike Nichols, 2004), 
Sex, Lies and Videotape (Steven Soderbergh, 1989)

Sex, Lies and Videotape y Closer son dos filmes que se acercan en su intención de penetrar en los intersticios del deseo, las relaciones de pareja, la infidelidad y la búsqueda de la felicidad mediante ese duplo complejo que es amor/sexo. Ambos filmes tienen a cuatro personajes principales, que viven en un mundo moderno, disperso y emocionalmente violento y nos llevan por los caminos de la confusión y la soledad.
Al mismo tiempo, son dos películas muy bien logradas en sus diálogos, su puesta en escena y con actuaciones sensibles y convincentes. La primera, de 1989, sorprendió a la crítica y fue catalogada como una de las mejores películas del año. Obra primera del director Steven Soderbergh, contó en su reparto con jóvenes actores ya reconocidos, como James Spader y Andie MacDowell; mientras la segunda, si bien tuvo una acogida favorable por la mayor parte de los críticos y el público, contando en su dirección con el experimentado director Mike Nichols, y en su reparto con estrellas ya consagradas como Julia Roberts y Natalie Portman, hubo quienes la catalogaron como un filme poco creíble que abusaba de la belleza de sus protagonistas.
Más allá de sus diferencias, ambas tocan la fibra más profunda del juego a veces macabro que se lleva a cabo cuando creemos que amamos, o queremos amar, y en verdad sólo deseamos. Ese juego, confunde, porque obsesiona. La gran diferencia, es la dualidad más marcada entre los personajes de Sex, Lies and Videotape, quienes se separan entre los que mienten y son infieles sin culpa, y quienes no desean mentir ni dañar al buscar saciar su deseo y, al mismo tiempo, encontrar el verdadero amor. En Closer, los cuatro personajes mienten, son infieles y están perdidos dentro de un mundo gris; todos llevan una máscara, aunque insisten en que no desean llevarla, sin embargo, les es inherente, por más que crean que desean decir la verdad.
La mentira es el tema de ambos filmes. La mentira que se inventa para ganar o para no perder. Se impone como cima el valor de la absoluta verdad, pero es imposible llegar a él, es el valor casi inalcanzable. La desnudez que se experimenta en el sexo, no es la desnudez vergonzosa de decir toda la verdad, de expresar, hasta la más profundo quienes somos realmente. La desnudez del sexo es otra careta. Es una desnudez necesaria, es una necesidad humana, pero la absoluta verdad siempre está velada por lo que se dice a medias, o se calla. Y en silencio, eso que no se quiere decir, otros lo intentan descubrir.
Jerry (Clive Owen) y Alice (Natalie Portman) en Closer

En este sentido, el voyerismo de Graham (James Spader), quien después de una traumática ruptura de pareja se vuelve impotente y sólo logra el placer viendo videos de mujeres que entrevista y le hablan de sus experiencias sexuales, es decir, entre su propio cuerpo y el placer sexual media la tecnología, un espacio concreto que es una televisión, una cámara, es muy similar al voyerismo o la búsqueda de placer mediante el ver que experimenta Larry (Clive Owen), quien utiliza chats eróticos por internet o acude a clubs de strippers para ver y así sentir un placer que sólo es virtual y se basa, finalmente, en lo que la pantalla o el escenario muestra, sin una relación directa entre dos cuerpos y evitando, así, que quien mira de desnude. En estos dos casos vemos funcionando la idea de violencia emocional de la modernidad, que por un lado limita y cerca las posibilidades de expresión de las emociones y los deseos, bajo una serie de normas de conducta y, por otro, abre estos espacios virtuales, mediatizados por la tecnología para permitir el goce de los sentidos de maneras diferentes y, por una parte, saciar la curiosidad y, por otra, evitar la exposición del yo.
La mentira, absolutamente ligada con esa constante búsqueda de la realización sexual y emocional de los personajes, aparece, como se ha dicho, en ambos filmes. En Closer, todos mienten. Todos están en un momento dado con quienes no desean estar y fingen, pretenden o luchan por amar totalmente a quienes deben, pero no pueden. En un cruce de experiencias, situaciones, encuentros y desencuentros, la película se articula en la existencia de sus personajes durante cuatro años, cuyo eje central es el personaje muy bien logrado de Alice/Jane (Natalie Portman), entre el tiempo en que ella llega a Londres desde Nueva York y que vuelve a su ciudad.
Ella es un misterio de principio a fin. No sabemos ciertamente su verdadera identidad, su nombre real, hasta el fin del filme, pero al mismo tiempo no sabemos que no lo sabemos. Su identidad “real”, se mezcla con la identidad ficticia que se plasma en un personaje basado en su vida, el cual protagoniza el libro que ha escrito su novio Daniel (Jude Law). Daniel la ama desde el primer momento en que la vio, pero cuando ya ha plasmado esa vida en papel, conoce a otra mujer de la cual queda absolutamente prendado desde el principio, Anna (Julia Roberts). Daniel siente que no puede, no debe, dejar a Alice, pero al mismo tiempo no puede contener esa necesidad de estar con Anna. Y miente. Durante un año persigue infructuosamente a Anna, sin terminar con Alice, al tiempo que Anna conoce a Larry y comienzan una relación; luego, Anna y Daniel se reencuentran e inician un romance que durará otro año con intermitencias, y en ellas paralelamente Anna se casa con Larry. Finalmente, el deseo entre Anna y Daniel, se ve obstaculizado por ellos mismos. Se enredan en sus mentiras para evitar dañar a sus parejas oficiales, pero al mismo tiempo se mienten a sí mismos.
Larry, por otro lado, desea a Alice, y le dice que la ama cuando Alice y Larry se ven abandonados por Daniel y Anna respectivamente, quienes han confesado su traición. Esa declaración de amor, sin embargo, sabemos que es simple deseo, deseo sexual que existiera desde el primer momento que la vio hacía un año, y deseo de venganza por la traición de Anna. Finalmente, Daniel y Anna viven su vida de pareja, sin mentiras, amándose uno al otro, pero pareciera que necesitan la infelicidad, la infidelidad, la tragedia para subsistir. Necesitan mentirse, engañarse, traicionarse uno al otro, a ellos mismos, para poder sentir que están tomando las riendas de su vida. Su vida sin mentiras dura un año.
Graham (James Spader) en Sex, Lies and Videotape

En Closer, no encontramos mentirosos y no mentirosos, todos funcionan al mismo nivel. Pero en Sex, Lies and Videotape, sí. Está Ann (Andie MacDowell), una joven esposa que cree firmemente amar a su marido y no piensa en otros hombres (o se convence que no lo hace, pues no lo verbaliza), porque no quiere ser como su hermana Cynthia (Laura San Giacomo) que no tiene problemas con tener relaciones esporádicas y expresar su deseo sexual libremente. Sin embargo, el marido de Ann, John (Peter Gallagher) es ya hace algún  tiempo amante de Cynthia. Este filme ocurre en unos pocos meses (a diferencia de Closer que sucede en el período de cuatro años y la historia nos muestra los momentos claves de encuentros y desencuentros, inicios y términos de las relaciones).
Graham vuelve a la ciudad de Baton Rouge (Luisiana), después de casi nueve años de vagabundear por el país en su automóvil. John lo acoge temporalmente por haber sido ellos amigos cercanos en la universidad. Pero después de tantos años, ambos se han convertido en extraños. Sin embargo, Graham de inmediato se siente curiosamente atraído por Ann, aunque nunca lo expresa físicamente ni lo verbaliza. Los personajes de Sex, Lies and Videotape funcionan escaladamente en términos de mentiras. Anne es la honesta, la mujer fiel. Pero en el fondo, no es realmente honesta. Se miente a sí misma. Graham, se ha propuesto no mentir, pero al mismo tiempo, no generar con nadie una relación íntima, de manera de no herir a esa otra persona ni a sí mismo. No quiere, tampoco mentir. Pero, igualmente, se miente a sí mismo. Ann y Graham se atraen y no lo quieren asumir en un principio. Cuando la verdad de la relación de infidelidad entre John y su cuñada Cynthia se descubre, los cuales son los evidentes mentirosos, Anne decide que no puede seguir engañándose a sí misma.
Aunque en muchos sentidos ambos filmes se puedan comparar, en los términos de voyerismo y mentira y la exploración de la sexualidad mediante esos dos tópicos, finalmente son dos películas divergentes en su sentido moral. Closer nos muestra un mundo en espiral, una rueda de la fortuna, donde si antes estabas arriba, luego estás abajo y luego arriba nuevamente. El deseo y la insatisfacción son estados permanentes, cíclicos. No hay destino final, sólo la muerte y mientras ella llega, debemos estar a merced de nuestros deseos incumplidos, de nuestra frustración constante. Es decir, en Closer, todo el sufrimiento se basa en el egoísmo. No hay solidaridad. El amor no es amor al otro, es simplemente amor a uno mismo. El amor, por ello, no es nunca real. Es una necesidad, es arrebatador, es un disparo que deja herido, pero no es solidario; es el egoísmo hecho deseo.
A diferencia de Sex, Lies and Videotape, donde vemos una evolución en los personajes, un principio y un fin. Ann y Graham, logran deshacerse de sus miedos, vencen la cárcel de sus autoimpuestas trabas para amar, para finalmente sentir placer sexual. Los que se sentían ganadores en un principio, pierden. No es una historia de malos y buenos, sólo una historia de mentirosos frente a no mentirosos. Los no mentirosos logran ser felices cuando no tan sólo no les mienten a otros, sino que tampoco se mienten a ellos mismos. La realización de un amor y un deseo sin trabas es posible, y el deseo es, así, saciado. Por lo tanto, el poder de la honestidad, de la sinceridad, es liberador.

Sex, Lies and Videotape (Steven Soderbergh, 1989)
Premios:
Oscar: Nominada a Mejor guión original
Festival de Cannes: Palma de Oro, Mejor actor (Spader)
Premio FIPRESCI
Festival de Sundance: Premio del Público
Círculo de Críticos de Nueva York: 2 Nominaciones
Premios César: Nominada a Mejor Película Extranjera
Asociación de Críticos de Chicago: Mejor actriz secundaria (Laura San Giacomo)
Sindicato de Productores (PGA): Nominada a Mejor película.

Closer (Mike Nichols, 2004)
Premios:
2 nominaciones al Oscar: Mejor actor de reparto, actriz de reparto (Portman)
Globos de Oro: Mejor actor de reparto, actriz de reparto, 5 nominaciones
BAFTA: Mejor actor sec. (Owen). Nom. actriz sec. (Portman) y guión adap.
National Board of Review: Mejor reparto, Círculo de críticos de Nueva York: Mejor actor de reparto (Clive Owen)
Toronto: Mejor actor de reparto, nominaciones Critics' Choice Awards: Actor sec., actriz sec. y reparto.



Por Lafayette


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