Closer (Mike
Nichols, 2004),
Sex, Lies and Videotape (Steven Soderbergh, 1989)
Sex,
Lies and Videotape
y Closer son dos filmes que se acercan
en su intención de penetrar en los intersticios del deseo, las relaciones de
pareja, la infidelidad y la búsqueda de la felicidad mediante ese duplo
complejo que es amor/sexo. Ambos filmes tienen a cuatro personajes principales,
que viven en un mundo moderno, disperso y emocionalmente violento y nos llevan
por los caminos de la confusión y la soledad.
Al mismo tiempo, son dos películas muy bien
logradas en sus diálogos, su puesta en escena y con actuaciones sensibles y
convincentes. La primera, de 1989, sorprendió a la crítica y fue catalogada
como una de las mejores películas del año. Obra primera del director Steven
Soderbergh, contó en su reparto con jóvenes actores ya reconocidos, como James
Spader y Andie MacDowell; mientras la segunda, si bien tuvo una acogida
favorable por la mayor parte de los críticos y el público, contando en su
dirección con el experimentado director Mike Nichols, y en su reparto con
estrellas ya consagradas como Julia Roberts y Natalie Portman, hubo quienes la
catalogaron como un filme poco creíble que abusaba de la belleza de sus
protagonistas.
Más allá de sus diferencias, ambas tocan
la fibra más profunda del juego a veces macabro que se lleva a cabo cuando
creemos que amamos, o queremos amar, y en verdad sólo deseamos. Ese juego,
confunde, porque obsesiona. La gran diferencia, es la dualidad más marcada
entre los personajes de Sex, Lies and
Videotape, quienes se separan entre los que mienten y son infieles sin culpa,
y quienes no desean mentir ni dañar al buscar saciar su deseo y, al mismo
tiempo, encontrar el verdadero amor. En Closer,
los cuatro personajes mienten, son infieles y están perdidos dentro de un mundo
gris; todos llevan una máscara, aunque insisten en que no desean llevarla, sin
embargo, les es inherente, por más que crean que desean decir la verdad.
La mentira es el tema de ambos filmes. La
mentira que se inventa para ganar o para no perder. Se impone como cima el
valor de la absoluta verdad, pero es imposible llegar a él, es el valor casi inalcanzable.
La desnudez que se experimenta en el sexo, no es la desnudez vergonzosa de
decir toda la verdad, de expresar, hasta la más profundo quienes somos
realmente. La desnudez del sexo es otra careta. Es una desnudez necesaria, es
una necesidad humana, pero la absoluta verdad siempre está velada por lo que se
dice a medias, o se calla. Y en silencio, eso que no se quiere decir, otros lo
intentan descubrir.
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| Jerry (Clive Owen) y Alice (Natalie Portman) en Closer |
En este sentido, el voyerismo de Graham (James
Spader), quien después de una traumática ruptura de pareja se vuelve impotente
y sólo logra el placer viendo videos de mujeres que entrevista y le hablan de
sus experiencias sexuales, es decir, entre su propio cuerpo y el placer sexual
media la tecnología, un espacio concreto que es una televisión, una cámara, es
muy similar al voyerismo o la búsqueda de placer mediante el ver que
experimenta Larry (Clive Owen), quien utiliza chats eróticos por internet o acude
a clubs de strippers para ver y así sentir un placer que sólo es virtual y se
basa, finalmente, en lo que la pantalla o el escenario muestra, sin una
relación directa entre dos cuerpos y evitando, así, que quien mira de desnude.
En estos dos casos vemos funcionando la idea de violencia emocional de la
modernidad, que por un lado limita y cerca las posibilidades de expresión de
las emociones y los deseos, bajo una serie de normas de conducta y, por otro,
abre estos espacios virtuales, mediatizados por la tecnología para permitir el
goce de los sentidos de maneras diferentes y, por una parte, saciar la
curiosidad y, por otra, evitar la exposición del yo.
La mentira, absolutamente ligada con esa
constante búsqueda de la realización sexual y emocional de los personajes, aparece,
como se ha dicho, en ambos filmes. En Closer,
todos mienten. Todos están en un momento dado con quienes no desean estar y
fingen, pretenden o luchan por amar totalmente a quienes deben, pero no pueden.
En un cruce de experiencias, situaciones, encuentros y desencuentros, la
película se articula en la existencia de sus personajes durante cuatro años,
cuyo eje central es el personaje muy bien logrado de Alice/Jane (Natalie
Portman), entre el tiempo en que ella llega a Londres desde Nueva York y que
vuelve a su ciudad.
Ella es un misterio de principio a fin. No
sabemos ciertamente su verdadera identidad, su nombre real, hasta el fin del
filme, pero al mismo tiempo no sabemos que no lo sabemos. Su identidad “real”,
se mezcla con la identidad ficticia que se plasma en un personaje basado en su
vida, el cual protagoniza el libro que ha escrito su novio Daniel (Jude Law).
Daniel la ama desde el primer momento en que la vio, pero cuando ya ha plasmado
esa vida en papel, conoce a otra mujer de la cual queda absolutamente prendado
desde el principio, Anna (Julia Roberts). Daniel siente que no puede, no debe,
dejar a Alice, pero al mismo tiempo no puede contener esa necesidad de estar
con Anna. Y miente. Durante un año persigue infructuosamente a Anna, sin
terminar con Alice, al tiempo que Anna conoce a Larry y comienzan una relación;
luego, Anna y Daniel se reencuentran e inician un romance que durará otro año
con intermitencias, y en ellas paralelamente Anna se casa con Larry.
Finalmente, el deseo entre Anna y Daniel, se ve obstaculizado por ellos mismos.
Se enredan en sus mentiras para evitar dañar a sus parejas oficiales, pero al
mismo tiempo se mienten a sí mismos.
Larry, por otro lado, desea a Alice, y le
dice que la ama cuando Alice y Larry se ven abandonados por Daniel y Anna
respectivamente, quienes han confesado su traición. Esa declaración de amor,
sin embargo, sabemos que es simple deseo, deseo sexual que existiera desde el
primer momento que la vio hacía un año, y deseo de venganza por la traición de
Anna. Finalmente, Daniel y Anna viven su vida de pareja, sin mentiras, amándose
uno al otro, pero pareciera que necesitan la infelicidad, la infidelidad, la
tragedia para subsistir. Necesitan mentirse, engañarse, traicionarse uno al
otro, a ellos mismos, para poder sentir que están tomando las riendas de su
vida. Su vida sin mentiras dura un año.
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| Graham (James Spader) en Sex, Lies and Videotape |
En Closer,
no encontramos mentirosos y no mentirosos, todos funcionan al mismo nivel. Pero
en Sex, Lies and Videotape, sí. Está
Ann (Andie MacDowell), una joven esposa que cree firmemente amar a su marido y
no piensa en otros hombres (o se convence que no lo hace, pues no lo verbaliza),
porque no quiere ser como su hermana Cynthia (Laura San Giacomo) que no tiene
problemas con tener relaciones esporádicas y expresar su deseo sexual
libremente. Sin embargo, el marido de Ann, John (Peter Gallagher) es ya hace
algún tiempo amante de Cynthia. Este
filme ocurre en unos pocos meses (a diferencia de Closer que sucede en el período de cuatro años y la historia nos
muestra los momentos claves de encuentros y desencuentros, inicios y términos
de las relaciones).
Graham vuelve a la ciudad de Baton Rouge
(Luisiana), después de casi nueve años de vagabundear por el país en su
automóvil. John lo acoge temporalmente por haber sido ellos amigos cercanos en
la universidad. Pero después de tantos años, ambos se han convertido en
extraños. Sin embargo, Graham de inmediato se siente curiosamente atraído por
Ann, aunque nunca lo expresa físicamente ni lo verbaliza. Los personajes de Sex, Lies and Videotape funcionan escaladamente
en términos de mentiras. Anne es la honesta, la mujer fiel. Pero en el fondo,
no es realmente honesta. Se miente a sí misma. Graham, se ha propuesto no
mentir, pero al mismo tiempo, no generar con nadie una relación íntima, de
manera de no herir a esa otra persona ni a sí mismo. No quiere, tampoco mentir.
Pero, igualmente, se miente a sí mismo. Ann y Graham se atraen y no lo quieren asumir
en un principio. Cuando la verdad de la relación de infidelidad entre John y su
cuñada Cynthia se descubre, los cuales son los evidentes mentirosos, Anne
decide que no puede seguir engañándose a sí misma.
Aunque en muchos sentidos ambos filmes
se puedan comparar, en los términos de voyerismo y mentira y la exploración de
la sexualidad mediante esos dos tópicos, finalmente son dos películas
divergentes en su sentido moral. Closer
nos muestra un mundo en espiral, una rueda de la fortuna, donde si antes estabas
arriba, luego estás abajo y luego arriba nuevamente. El deseo y la
insatisfacción son estados permanentes, cíclicos. No hay destino final, sólo la
muerte y mientras ella llega, debemos estar a merced de nuestros deseos
incumplidos, de nuestra frustración constante. Es decir, en Closer, todo el sufrimiento se basa en
el egoísmo. No hay solidaridad. El amor no es amor al otro, es simplemente amor
a uno mismo. El amor, por ello, no es nunca real. Es una necesidad, es
arrebatador, es un disparo que deja herido, pero no es solidario; es el egoísmo
hecho deseo.
A diferencia de Sex, Lies and Videotape, donde vemos una evolución en los
personajes, un principio y un fin. Ann y Graham, logran deshacerse de sus
miedos, vencen la cárcel de sus autoimpuestas trabas para amar, para finalmente
sentir placer sexual. Los que se sentían ganadores en un principio, pierden. No
es una historia de malos y buenos, sólo una historia de mentirosos frente a no
mentirosos. Los no mentirosos logran ser felices cuando no tan sólo no les
mienten a otros, sino que tampoco se mienten a ellos mismos. La realización de
un amor y un deseo sin trabas es posible, y el deseo es, así, saciado. Por lo
tanto, el poder de la honestidad, de la sinceridad, es liberador.
Sex, Lies and Videotape (Steven Soderbergh, 1989)
Premios:
Oscar: Nominada a Mejor guión original
Festival de Cannes: Palma de Oro, Mejor actor (Spader)
Premio FIPRESCI
Festival de Sundance: Premio del Público
Círculo de Críticos de Nueva York: 2 Nominaciones
Premios César: Nominada a Mejor Película Extranjera
Asociación de Críticos de Chicago: Mejor actriz secundaria (Laura San Giacomo)
Sindicato de Productores (PGA): Nominada a Mejor película.
Closer (Mike Nichols,
2004)
Premios:
2 nominaciones al Oscar: Mejor actor de
reparto, actriz de reparto (Portman)
Globos de Oro: Mejor actor de reparto,
actriz de reparto, 5 nominaciones
BAFTA: Mejor actor sec. (Owen). Nom.
actriz sec. (Portman) y guión adap.
National Board of Review: Mejor reparto,
Círculo de críticos de Nueva York: Mejor actor de reparto (Clive Owen)
Toronto: Mejor actor de reparto, nominaciones
Critics' Choice Awards: Actor sec., actriz sec. y reparto.
Por Lafayette


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