Prendimi l’anima (The Soul Keeper) (Roberto
Faenza, 2002)
A Dangerous Method (David Cronenberg, 2011)
La filmografía del director
canadiense David Cronenberg suele ser siempre un lugar perfecto para explorar
las zonas más recónditas del ser humano en la modernidad, en sus extraños y
tortuosos caminos. El lado oscuro de la brillantez ordenada, limpia y
civilizada del mundo occidental. Nada más sugerente que juntar a los pioneros de
la psiquiatría moderna y del psicoanálisis en una historia basada en hechos
reales.
Sabina Spielrein (1885-1942) de
familia judía rusa, fue una de las primeras mujeres en ejercer la psiquiatría, contribuyendo
con sus investigaciones en teorías que después serían parte de las propuestas
freudianas. Llegó a Zúrich en 1904 para tratar su enfermedad mental, y se quedó
en la ciudad una vez recuperada, para realizar sus estudios universitarios. Su mayor
aporte teórico fue la elaboración del concepto de “pulsión destructiva y sádica”
sobre el cual Freud desarrollará más tarde la “pulsión de muerte”. Sin embargo,
Sabina no fue sólo una pionera en la investigación psiquiátrica, también
ejerció su labor de médico tanto en Viena, Berlín y Ginebra, y luego, a su
regreso a Rusia en 1923, se dedicó a la psiquiatría infantil. Su propuesta
partía de la base que era esencial educar a los niños para que fueran libres
desde pequeños.
A Dangerous Method cuenta la relación profesional e íntima entre Sabina
Spielrein y dos de los psiquiatras más relevantes de inicios del siglo XX, Sigmund
Freud y Carl Gustav Jung. El relato se sitúa entre el ingreso de Sabina en un
sanatorio en Zúrich con diagnóstico de histeria, hasta que termina sus estudios
de medicina y se casa con Pavel Naumovich Scheftel, también médico. El filme de
Cronenberg del año 2011, sin embargo, no es el primero en el que podemos conocer
la figura de esta excepcional mujer, la cual ha sido recién “descubierta” a
fines del siglo XX. El año 2002, el director italiano Roberto Faenza dirigió Prendimi l’anima, filme que igualmente
releva la figura de Sabina, particularmente su relación con Carl Gustav Jung y
luego en su labor como psiquiatra infantil en Rusia.
El foco de ambos filmes es
diferente. Si bien en los dos la figura de la psiquiatra, que pasa de ser paciente
a ser médico, es el centro de la trama, en el primero su figura nos permite
explorar los límites de una sexualidad reprimida, el sentimiento de culpa, el
dolor y la búsqueda del amor. En el segundo, Sabina se nos presenta como una
mujer sexualmente menos extrema u oscura, aunque igualmente fuerte y
determinada, y podemos conocerla, también, en su faceta de madre y médico.
Increíblemente, ambos filmes se
complementan pues expresan, de una manera intensa y a la vez delicada, formas
diferentes de relatar la vida de una mujer compleja y brillante, que logró
estar a la altura intelectual de dos referentes occidentales en un mundo
dominado por hombres. En ambos nos cuentan la historia del machismo y del
anitsemitismo, no como punto de referencia esencial, sí como plano de fondo
donde ocurre la acción.
Las dos Sabinas, interpretadas
por actrices británicas, Emilia Fox (en 2002) y Keira Knightley (en 2011) están
a la altura de su personaje, siendo capaces de mostrarnos a una muchacha
emocionalmente inestable hacia el inicio de la historia, que luego se trasforma
en una aguda y, a la vez, sensible psiquiatra. Sigmund Freud es un personaje
esencial catalizador de los vaivenes de las historia, en ambos casos, aunque mientras
en el filme de Faenza se menciona, en el de Cronenberg interviene activamente
junto a Jung, su joven discípulo. En ese sentido, el segundo filme además de
trazar la ruta de Spielrein, nos traza el camino que siguieron Freud y Jung
durante varios años hasta su separación.
Si bien las dos Sabinas están
magistralmente interpretadas, ambas actrices imprimen su propia huella al
momento de desarrollar su interpretación. En A Dangerous Method, además, la historia se centra de manera mucho
más detallada en el tratamiento psicoanalítico dado por Jung a Spielrein durante
el año que estuvo internada y en los pormenores de la relación amorosa que
surge entre ellos; también se explora de manera más detallada el sentimiento de
culpa y miedo que albergaba Jung al verse implicado por primera vez en una
situación de infidelidad a su esposa. Ambos filmes nos dejan muy en claro que
la relación entre el joven Carl Gustav Jung y su esposa era correcta, cordial,
pero fría, mientras los placeres del sexo y del amor habrían sido
experimentados sólo al convertirse en amante de Sabina.
Después de disfrutar de estos dos
excelentes filmes, los cuales nos sumergen en la historia real de sus
personajes y, a la vez, en los rincones más recónditos de las mentes de sus
protagonistas, es posible quedar más iluminados sobre el significado de nuestra
naturaleza humana y comprender que el dolor y el deseo pueden ser dos caras de
la misma moneda.
Por Lafayette
Ver Prendimi l’anima (The Soul Keeper) (Roberto Faenza, 2002)
Por Lafayette
Ver Prendimi l’anima (The Soul Keeper) (Roberto Faenza, 2002)


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