lunes, 15 de enero de 2007

¿Cuál es la utilidad de estudiar Historia?

Por Montserrat Arre Marfull

A veces me pregunto cuantas son las cosas que tienen un real sentido, o más bien un sentido inmediato y tangible en este mundo, y me doy cuenta de que la utilidad de la mayoría de las cosas que emprende el ser humano es "inútil", pues no cumplen la función de "existencia para la sobrevivencia".

Conocer la naturaleza y cómo funciona es útil en la medida en que podemos sacar provecho para producir alimentos y construir nuestros hogares. Pero todo lo que se deriva de esta búsqueda de conocimiento lleva a descubrimientos e inventos del todo inútiles, pues prescindir de ellos, a fin de cuentas, no afectará nuestra sobrevivencia.
Así también, los productos humanos de la cultura son, en gran medida, inútiles, como, por ejemplo, el arte: la escritura poética, la pintura, la escultura, a danza, etc. Tal vez inicialmente cumplieron un rol social fundamental, pues eran las herramientas de comunicación para fines prácticos, como saber a la familia o clan al que cada uno pertenece, o comunicar donde había alimento, o quienes eran enemigos y quienes amigos, o incluso para adorar y llamar a los dioses o fuerzas de la naturaleza, pues sólo así ellos enviarían un tiempo propicio para la cosecha, la recolección o la caza.
Pero con el desarrollo de las arte, la tecnología y la cultura en general en manos de una población mundial creciente y diversa, ciertas cosas comenzaron a ser infalibles, pero para ojos de algunos, bastante innecesarias y hasta inútiles.
La historia se sitúa tal vez en uno de esos campos, como la filosofía y la literatura, que no generan una respuesta inmediata, pero sin lugar a dudas son necesarias a la hora de desarrollarnos como personas íntegras.
Actualmente, el conocimiento popular se limita, en muchos lugares, a un conocimiento vacío de conceptos, local, superficial y frívolo. La juventud actual favorece llenar su tiempo libre con contenidos sin sentido: la farándula, programas de tv que no entregan nada más que entretención burbujeante; ostentan mucho, pero resultan ser nada.
Es obvio que en otras épocas existió este tipo de entretención vacío, seguramente con otros parámetros y mucho menos extendidos. Pero la humanidad y las culturas han pasado por momentos de ardua "culturización" popular, y otros donde sólo unos pocos se han educado en materias como literatura, lingüística, matemáticas y otras cosas.
Y, a pesar de que aveces pienso que, en verdad, estudiar todas estas materias (filosofía, humanidades, arte) no conllevan a nada práctico, me doy cuenta de que el ser humano no es tan solo un sobreviviente: hay que profundizar el conocimiento de nosotros mismos y nuestro entorno, y tratar de comprender y comprendernos, y a la vez expresar nuestro ser interior; no somos animales que consumimos y producimos, los seres humanos no somos bienes desechables de consumo, tenemos la potencialidad de permanecer por nuestras obras, y gracias a ello maravillarnos de nosotros mismos y dejar una enseñanza o simplemente un vestigio para el futuro.
Enseñar cultura es esencial para desarrollar una sociedad sana que logra avanzar en conocimiento y que pueda dejar una huella grata y profunda para las generaciones que vienen. Así, la Historia cumple una función primordial. Conocer la historia de una civilización o de una simple tribu supone introducirse en un mundo nuevo; intentar entender los métodos y razones de sus actos nos entrega a un trabajo mental que nos sumerge en la mejor de las fantasías: sabemos que aquello "fue" real, pero ya no lo es, en tanto que no somos esas personas, pero al fin y al cabo no es puro invento: aquello existió y nosotros, por medio de nuestra mente y nuestra pluma y nuestra lengua lo recreamos para dar testimonio de que no somos únicos y que el presente es una pura ilusión y un resultado de miles de acciones pasadas; lo más tangible que tenemos es algo casi imaginario, nuestra historia que de vez en cuando nos hace cambiar nuestra perspectiva del futuro.
Llenar la mente de conocimiento y expresar lo que somos supone la utilidad más grande del ser humano. El dr. Leopoldo Sáez Godoy, director y editor de la revista Literatura y Lingüística de la Universidad Católica Blas Cañas, el año 1994, escribió: "En nuestra sociedad libremercadista y neoliberal, incluso en la educación superior, se ha ido imponiendo la estrecha concepción de que sólo es valioso aquello que produce ingresos económicos a corto plazo y contribuye al autofinanciamiento. De ser esto cierto habría que descuidar el estudio de nuestras tradiciones, la historia de nuestros pueblos primitivos, nuestra lengua y nuestra literatura, la investigación básica, el pensamiento filosófico, la reflexión sobre el universo y cerrar museos, coros, orquestas, academias de arte, bibliotecas."

Febrero 2004

1 comentario:

Witilongi dijo...

Mira, yo soy matemático y me parece que estudiar historia es fundamental. Lo malo es que siempre nos cuentan una parte de la historia y luego hay que buscarse la vida para saber todas las versiones.