
“...estamos compuestos de energía y coincidencia...” (The X Files)
“Aveces uno tiene que decir abiertamente lo que piensa para que no te confundan con algo que no corresponde.” (Essas Mulheres)
“No hubieras venido de no quererlo...” (The X Files)
“Aveces uno tiene que decir abiertamente lo que piensa para que no te confundan con algo que no corresponde.” (Essas Mulheres)
“No hubieras venido de no quererlo...” (The X Files)
Había llegado a un punto donde es preciso pensar; pienso mientras veo un nuevo reencuentro.
Compañeras del colegio; seis años sin ver a varias de ellas, a otras, sólo días. Mi mejor amiga egresando en el Teatro luego de cinco duros años de dolor, esfuerzo, penas y alegrías. Cinco años de un entrenamiento, no sólo profesional, sino para la vida.
Un reencuentro extraño, leve y relativamente breve, cercano, risueño, ruidoso, nocturno.
Ver esos ojos, esas risas y sonrisas, un poco distintas, mas un poco de lo mismo; las de siempre, las de antaño, no tan lejano.
Si me aislé de ellas, si tal vez me ensimismé en mi mundo y mi quehacer, fue sin notarlo casi.
Los años han pasado, y no en vano, y he aprendido mucho de la vida.
El humo, la música han dado paso al silencio de la noche, iluminada por la bombilla eléctrica y acariciada por el sonido televisivo.
Otra remembranza. The X Files en la TV, mi otrora adorados e imperdibles X Files. Los de mis tardes y noches de adolescencia, cuando los OVNIs ocupaban parte de mi tiempo y yo creía que quería creer que la verdad estaba afuera.
Pero, aunque aún creo que “afuera” subsisten miles y millones de misterios, creo también que dentro de nosotros mismos conviven elementos trascendentales de la “verdad”.
Mi vida recién comienza, a pesar de la infinidad de recuerdos olfativos, sonoros e icónicos que convergen una y otra vez indistintamente hacia y a través de mi mente.
Yo creo en los ciclos y que sin demasiado esfuerzo volvemos cada cierto tiempo a ser lo que fuimos; un poco.
Pero también creo en la desgracia y tal vez en el destino, cuyos trazos se van formando a partir de diversas pinceladas: tu pasado familiar, tus genes, el lugar donde naces, la familia y amigos que te tocan.
Mas no soy una desgraciada, sino alguien que el destino o “Dios” tal vez aprecian mucho, pues de tanto en tanto veo como soy afortunada y consigo momentos de felicidad.
Cuando pienso a veces que me he equivocado, me doy cuenta que soy humana, pero con tranquilidad y tolerancia intento, por lo menos intento, seguir.
Puedes llorar hasta reventar, eso suele suceder cada cierto tiempo, somos, soy de carne, hueso y agua, sin embargo hay que mirar al pasado para ver el futuro. Y el futuro es el segundo que sigue al momento en que escribo estas “palabras”, y no hay que detenerse a pensar tanto en lo que “haré”, sino más bien hacer lo correcto. ¿Cómo saber lo que es correcto? En verdad no hay consenso en ello pero lo único que sé es que lo correcto nunca daña a quien tú amas, ni a ti misma, si tú te amas.
Yo hoy aprendí que mi pasado me persigue de formas sorpresivas y sorprendentes, mas ese pasado es vivificante y me descubre a ratos quien fui, quien soy. Sólo al estar frente a esos estímulos descubro de nuevo con fuerza donde estuve y cuales fueron mis sueños de adolescente. Quimeras infantiles, de las cuales algunas convertiré en verdad.
Ya no tengo temor, sólo esperanzas; ya no quiero ser quien no soy. Sólo quiero seguir.
24, Noviembre 2006
No se puede decir siempre lo que se siente a cada minuto, pues puede que finalmente no se cumplan las promesas que hacemos ni seamos capaces de mantener un sentimiento.
Hay elementos de nuestra alma y nuestra mente que se esfuman con rapidez, y otros permanecen. Mas, hay que pensar con detención cada cierto tiempo acerca de lo que sentimos, pues no es fácil para otros asumir que hemos cambiado.
25, Noviembre 2006
No hay comentarios:
Publicar un comentario